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AMD deja de ser BBB para ser BB

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AMD deja de ser BBB para ser BB

En esta maldita pandemia, un conocido se puso un local de comidas rápidas para delivery.

El tipo es crack. Es chef y tiene conocimientos de marketing y fotografía. Cómo yo le dije siempre “hagas lo que hagas, te va a ir bien” y no le llevó más de 3 meses asentarse en el mercado a base de excelentes productos (en especial las pizzas a la piedra hechas en horno de barro), las fotografías que le sacaba a todo lo que hacía junto con la calidad de las publicaciones y la política de precios que había implementado, ya que se colocaban entre las ofertas más baratas y de menor calidad y las ya establecidas y conocidas, lo que lo convertía en una opción mas “económica” para quién quería comer algo bueno pero hasta quizás con mayor calidad de la que tenían las mejores casas de delivery de su zona.

“Estás regalando lo que hacés”

Tranquilo, yo sé lo que hago, me decía, cada vez que le daba mi opinión al respecto.

La cuestión es que mientras pasaban las semanas y los pedidos eran cada vez más y más (junto con los seguidores) los precios se iban retocando suavemente hacia arriba. Llegó un momento en el cual se le tuvo que sumar el hermano y la novia para manejar tanto caudal de pedidos. Todos estaban trabajando a full, y en uno de los últimos retoques de precios me dijo lo siguiente: “necesitaba llegar a un punto dulce de producción de esta cocina y recién ahí poder acomodar los precios para recién ahora poder empezar a tener una ganancia que me permita mantenerme en el negocio”. Yo les dije, el tipo es crack, y utilizó los primeros meses de vida de su negocio, en parte, para subsidiar sus productos y tentarlos – con esa diferencia de precio – a aquellos que no conocían su producto a que lo prueben, para así comenzar a hacerse de clientes fieles. “Una vez que saben que lo que hacés es bueno, van a pagarte un mango más, porque saben que lo vale”.

AMD y el fin de lo que se daba

Aunque parezca extraño, hay veces en las cuales la estrategia comercial de una casa de comidas rápidas de barrio se puede usar cómo ejemplo a la hora de explicar lo que hizo una multinacional que se dedica a fabricar Hardware. Y es que lo que hizo AMD con Ryzen fue básicamente lo mismo ya que las primeras generaciones de estos procesadores tenían una relación precio/producto tan pero tan competitiva que convertían a casi todos los modelos en la elección obvia y por un buen margen respecto a los rivales de Intel. No por nada en estos últimos 3 años AMD pasó del 9% de cuota del mercado al 20%, y esto les trae algunas complicaciones.

AMD no es Intel. Si bien es un gigante de la informática no tiene ni el dinero ni la estructura para aguantar tener margenes muy pequeños sobre sus ventas. Además, ese “20%” de mercado por más que parezca una pequeña porción probablemente signifiquen que las fábricas (y las de sus proveedores) están al punto de saturación. Cuando suceden estas cosas las empresas tienen varias alternativas para no morir de éxito y probablemente la más sencilla de ejecutar es la de subir los precios.

Ryzen 9 5900 Series: un monstruo.

Si le sumamos el hecho de que Intel ha venido bajando progresivamente el precio de sus procesadores desde la novena generación para acá, lo que nos pasa hoy es que aquella cenicienta llamada AMD que hacía procesadores increíbles a precios bastante inexplicables, ahora ha madurado, porque ya nos mostró de lo que es capaz y es un producto muy respetado en el mercado.

Es más, en el reciente anuncio de los Ryzen 5000 (Ryzen 5 5600X, Ryzen 7 5800X, Ryzen 5900X y Ryzen 9 5950X) lo que hemos visto es que ahora la empresa quiere posicionar a sus procesadores cómo un producto de real vanguardia – que de hecho, lo son – antes de querer vender el famoso IPC/U$D.

Los nuevos Ryzen, también fabricados en 7nm pero con varias mejoras litográficas, han aumentado, en promedio, un 20% de performance respecto a los Ryzen 3000. Lisa Su ha demostrado, por primera vez, que sus procesadores topes de gama no tienen comparación alguna con respecto a la competencia. De hecho Intel siempre tenía algún ancho de basto con aquello de la fuerza de procesamiento bruta por core y el rendimiento en Gaming, pero esta nueva generación hasta barrió con eso. El aumento en promedio de U$D 50 por gama demuestra que ya no es negocio demostrar sino que es hora de empezar a ganar.

Quedan muchas preguntas.

Pero mejor nos despedimos con uno de los tantos GIF sobre la crack de AMD, que no hace pizzas pero…

Hoy, existen algunas opciones en Intel – más que el Core i5 10600k – que pueden tener hasta mejor relación precio/performance.

Pero eso será una discusión para otro día

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