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Cómo los hospitales públicos innovadores nos están ayudando a superar la pandemia

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Cómo los hospitales públicos innovadores nos están ayudando a superar la pandemia

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Aunque uno de los dogmas de la economía establece que son las empresas las que generan innovación, son muchos los ejemplos de instituciones públicas innovadoras. Es el caso de los hospitales y los centros de investigación adscritos a ellos.

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Todos estamos siendo testigos del enorme esfuerzo que la sanidad pública está realizando para hacer frente a la COVID-19. Existe un amplio consenso acerca de la relación entre la actividad investigadora e innovadora de los hospitales y su calidad asistencial. Algunos estudios han proporcionado indicios de esta relación.

La ‘cuarta misión’ de los hospitales públicos

Los hospitales universitarios públicos son instituciones productoras de conocimiento cuya misión central es la asistencia sanitaria. Y al mismo tiempo asumen tareas asignadas canónicamente a otras instituciones, como son la docencia y la investigación.

Pero adicionalmente cabe identificar una cuarta misión’ de los hospitales públicos, consistente en la innovación y la transferencia.

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Llegar hasta ahí no ha sido repentino. En primer lugar, los hospitales pasaron de ser instituciones únicamente asistenciales para asumir la función docente. En este proceso fueron fundamentales acciones como el Programa MIR de Médicos Interinos Residentes, en el caso español.

Luego experimentaron un proceso de adopción y desarrollo de la que hoy en día está definida como su tercera misión: la investigación. Se llega así al hospital universitario en su sentido amplio. En él, la asistencia, la docencia y la investigación clínica y experimental van de la mano.

En aquellos países cuyos sistemas de salud aún padecen una desconexión entre la asistencia sanitaria y la investigación, muchos hospitales se encuentran todavía inmersos en esta ‘revolución investigadora’. A la vez que se preparan para afrontar la ‘revolución de la innovación y la transferencia’. La definitiva.

revoluciones

Y es que, del mismo modo que han hecho las universidades, los hospitales universitarios enfrentan el desafío de convertirse en ‘hospitales emprendedores’ incorporando esa cuarta misión.

La innovación y la transferencia se imbrican finalmente con la asistencia sanitaria, cerrando un círculo virtuoso que define la misión de las instituciones sanitarias. Así, además de ser entidades proveedoras de atención sanitaria, utilizando el símil de las universidades podemos afirmar que los hospitales públicos se transforman en potencias innovadoras. En agentes estratégicos para el desarrollo sostenible que promueven la generación y transmisión de conocimiento.

La cuarta misión de los hospitales en el Sistema Nacional de Salud.

Planificación y estrategia en la investigación e innovación hospitalaria

Es importante recordar que la investigación y la innovación necesitan su tiempo para obtener resultados. O lo que es lo mismo, que en esto no se puede improvisar. Requieren visión prospectiva, planificación y esfuerzo continuado en el marco de una estrategia definida.

En los hospitales públicos, la aplicación de una estrategia investigadora e innovadora pasa por desarrollar su capacidad de absorción. Esto es, su habilidad para reconocer el valor de la información novedosa, asimilarla y aplicarla. Además de para aplicar estrategias de aprendizaje para encontrar, comprender y utilizar las competencias desarrolladas en otros lugares. Todo ello en beneficio de la prestación de asistencia sanitaria.

Pero también pasa por identificar y apreciar la innovación que se produce como resultado de las actividades propias. Para poner en marcha y mantener un cierto nivel de actividad innovadora, los hospitales públicos son capaces de comprender el ciclo de la innovación. Pueden identificar las oportunidades para llevarla a cabo, así como las ideas innovadoras y las innovaciones generadas dentro de la propia organización.

La presión de la COVID-19 y sus efectos sobre la investigación científica y la innovación hospitalarias

Traemos a colación el concepto de ‘entorno de sociabilidad (NACE)’, en el que intervienen los factores naturaleza (seres humanos + ambiente), cultura y ética. Lo hacemos para dar cuenta de la pulsión positiva de la creación innovadora en salud como respuesta del sistema de salud ante la pandemia de la COVID-19.

Tal concepto se contrapone o complementa al de ‘destrucción creativa’ que Schumpeter aplicó para la relación entré innovación y mercados. A ella se han enfrentado los hospitales y sus profesionales, que han tenido que atender con visiones innovadoras e interdisciplinares a los enfermos graves.

En las urgencias se han producido iniciativas híbridas. Médicos internistas, especialistas en enfermedades infecciosas, epidemiólogos y personal de cuidados han colaborado en la atención a los pacientes, con estrategias propias de la investigación clínica, en relación al empleo de antivirales.

En las Unidades de Cuidados intensivos (UCIS) los intensivistas, con la preciosa colaboración del personal de enfermería, han tenido que aplicar procedimientos innovadores. Han empleado métodos imaginativos de asistencia respiratoria y técnicas de detección de deficiencias respiratorias ocultas con la aplicación de tratamientos que afrontan la tormenta de citoquinas con la presencia de trombos. Han experimentado con el equilibrio entre la estimulación y la supresión del sistema inmunitario, en un claro desafío a la racionalidad científica.

Innovación curativa

Esta ‘innovación curativa’ en los hospitales nos está ayudando a superar la COVID-19. Los profesionales sanitarios, apoyados por trabajadores de muy diversos ámbitos, están dando un ejemplo de preparación, compromiso y dedicación excelsos en su actuación frente a la pandemia.

Se están viendo sometidos a una presión evolutiva que ha resultado en una acción de innovación ‘por la fuerza de los acontecimientos’. Están aplicando el conocimiento de que disponían y el adquirido día a día: interpretando síntomas, efectuando diagnósticos, ensayando tratamientos, innovando en métodos de cuidado, desarrollando o adaptando tecnologías.

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Y fortaleciendo su relación con los equipos de investigación: trasladando a estos los descubrimientos diarios en la práctica clínica e incorporando a esta los últimos resultados de la investigación científica. Es un ejemplo sobre el terreno de investigación traslacional. Personal sanitario e investigador han eliminado barreras entre diferentes especialidades, avanzando hacia la interdisciplinaridad, frente al modelo de atención compartimentado en que se desenvuelven la medicina moderna y los centros hospitalarios.

Es decir, que el concepto de ‘creación innovadora en salud’ se puede traducir en ‘innovación curativa’, pasión por salvar vidas aun a costa de poner en riesgo la propia.

Preparados para responder a futuras emergencias sanitarias

Las futuras emergencias sanitarias requerirán respuestas cimentadas en la previsión y la preparación. Basadas en un bagaje suficiente de conocimiento médico, asistencial y científico. Y con estrategias de respuesta a las evidencias aportadas por la ciencia.

En este sentido, es fundamental disponer de hospitales públicos innovadores. Bien preparados para prestar asistencia sanitaria. Para incorporar y generar conocimiento y transferirlo a sus estudiantes y al conjunto de la sociedad. Y en definitiva, para aplicarlo al tratamiento de sus pacientes. Sólo así podrá cerrarse el círculo virtuoso de un nuevo modelo de hospital.The Conversation

Jesús Rey Rocha, Investigador Científico en Ciencia, Tecnología y Sociedad. Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IFS-CSIC), Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS – CSIC) y Emilio Muñoz Ruiz, Profesor de Investigación. Instituto de Filosofía del CSIC; Unidad de Investigación en Cultura Científica del CIEMAT, Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS – CSIC)

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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