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Esta nariz electrónica del MIT imita a los perros y puede oler el cáncer de próstata

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Esta nariz electrónica del MIT imita a los perros y puede oler el cáncer de próstata

Un nuevo dispositivo creado por el MIT y entrenado con aprendizaje automático es capaz de interpretar olores como lo hacen los perros y tiene una sensibilidad 200 veces superior a la de estos animales. En pruebas se ha demostrado eficaz para detectar el cáncer de próstata.

Las narices electrónicas son útiles dispositivos tecnológicos inspirados en el potente sentido olfativo de los perros. Estas se destinan a múltiples fines como la detección de explosivos, el olfateo de combustibles en incendios o el diagnóstico de enfermedades. A medida que los algoritmos se afinan entrenadas con el poder de los datos, se vuelven más sensibles y eficaces. Un nuevo equipo del MIT ha lanzado una que, combinada con el aprendizaje automático, es capaz de imitar la capacidad canina de interpretar diferentes aromas.

Texto de antiguas tablas de arcilla transcrito por machine learning

Hay un largo recorrido tras estta nariz electrónica, en cuyo diseño y perfeccionamiento han intervenido profesionales internacionales durante varios años, logrando afinar tanto el sistema que sus sensores puedan detectar diferentes moléculas en el aire con una sensibilidad 200 veces mayor que la de la nariz de un perro, pero además, interpretar qué significan esas moléculas, algo que la tecnología no había podido lograr hasta el momento.

“Los perros no conocen nada de química. No ven una lista de moléculas aparecer en su cabeza. Cuando huele una taza de café, no ve una lista de nombres y concentraciones, siente una sensación integrada. Esa sensación de carácter olfativo es lo que los perros pueden extraer“, dice el autor del estudio Andreas Mershin del MIT.

70% de eficacia diagnosticando cáncer de próstata por el olfato

El equipo construyó un algoritmo de aprendizaje automático que se entrenó con 50 muestras de orina tomadas de pacientes con cáncer de próstata y un grupo de control. Al analizar las diferencias y similitudes moleculares en el aire que rodea a cada conjunto de muestras, el programa pudo reconocer patrones de compuestos orgánicos volátiles representativos de la enfermedad con alta confiabilidad.

“Sabíamos que los sensores ya son mejores de lo que pueden hacer los perros en términos del límite de detección, pero lo que no hemos demostrado antes es que podemos entrenar una inteligencia artificial para imitar a los perros”, dice Mershin. Su algoritmo ha podido replicar esta cualidad con éxito. 

En las pruebas de seguimiento, la nariz electrónica pudo igualar la precisión de los perros en la identificación del cáncer de próstata, logando ambos -tanto canes como algoritmo- una tasa de éxito de más del 70%. Ahora, se necesita ampliar la investigación para desarrollar aún más el sistema. En el futuro, innovaciones como esta podrían formar parte de detectores de olores integrados en teléfonos inteligentes y cámaras. 

La investigación fue publicada en la revista PLOS One.

Fuente | New Atlas

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