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Hace 44.000 años ya creíamos en seres sobrenaturales, según estas pinturas rupestres

Hace 44.000 años ya creíamos en seres sobrenaturales, según estas pinturas rupestres

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La isla de Célebes en Indonesia podría explicar el surgimiento de la espiritualidad humana y el comienzo primitivo de las religiones: el arte rupestre recién hallado allí muestra una escena de caza con seres sobrenaturales, y data de hace más de 44.000 años.

Aunque el comportamiento religioso varía mucho según la cultura, en sentido amplio se encuentra en todas las poblaciones humanas, con elementos como una noción de lo trascendente, sobrenatural o numinoso que implica deidades y otras entidades como demonos o fantasmas, rituales y liturgias en muchas ocasiones acompañadas de música o de baile, normas sociales sobre la moralidad (ethos) y la virtud (areté) y un conjunto de creencias religiosas, mitos o verdades sagradas.

En los primeros pre-Homo sapiens, la evidencia de un comportamiento religioso es irrefutable. Algunas de las primeras modalides detectables de práctica religiosa son las sepulturas intencionales que incluyen objeto: la evidencia apunta que los neandertales fueron los primeros homínidos en enterrar intencionalmente a los muertos, con muestras como Shanidar en Irak, la Cueva de Kebara en Israel y Krapina en Croacia.

Ahora, arqueólogos han descubierto las que hasta la fecha son las primeras pinturas rupestres que muestran tanto la escena de caza más antigua de nuestra especie como la evidencia más primitiva de la conexión de los humanos con las creencias en seres sobrenaturales. Este arte prehistórico de hace al menos 44.000 años de antigüedad ha sido hallado en la cueva Leang Bulu’ Sipong 4 de la isla de Célebes (Indonesia). Las imágenes retratan a un grupo de teriántropos -figuras humanas con características animales- cazando mamíferos con lanzas o cuerdas.

Los países del mundo donde la religión tiene más peso

La investigación, publicada en la revista Nature, ha sido llevada a cabo por un equipo australiano encabezado por el profesor Maxime Aubert, de la Universidad de Griffith, que midió la desintegración radioactiva del uranio y otros elementos dentro de los minerales -denominados como coraloides o palomitas de maiz- formados en la pintura para datar su origen.

Los cazadores que aparecen en la pintura rupestre son cuerpos humanos con miembros o partes procedentes de especies de animales endémicas de la isla de Célebes, como pájaros o réptiles. Estos teriántropos estarían cazando ejemplares como cerdos verrugosos (Babyrousa babyrussa) y cuatro búfalos enanos denominados anoas (Bubalus depressicornis).

Hasta este descubrimiento se creía que la primera pintura rupestre, con símbolos abstractos, estaba en España y databa de hace 35.000 años, incluyendo caballos y otros animales. “La pintura rupestre de Leang Bulu’ Sipong 4 sugiere que no hubo una evolución gradual del arte paleolítico, de lo simple a lo complejo, hace unos 5.000 años –al menos no en el sudeste asiático–”, explica el profesor Aubert, uno de los autores. “Todas las características de una cultura artística avanzada estaban ya presentes en la Isla de Célebes hace 44.000 años, incluyendo escenas y teriántropos”.

De este modo, Indonesia se trata de uno de los puntos más importantes del planeta para la comprensión del pensamiento humano moderno y el vínculo entre arte y espiritualidad. El hallazgo supondría el suurgimiento de la difusión de creencias religiosas, evidenciando la capacidad humana para concebir cosas que no existen en el mundo natural.

 “Los teriántropos están en el folklore o en la ficción narrativa de casi todas las sociedades modernas y son percibidos como dioses, espíritus o seres ancestrales en muchas religiones de todo el mundo”, apuntó  el profesor asociado Brumm. Ahora es fundamental seguir analizando yacimientos próximos con arte figurativo todavía sin datar y preservar el arte rupestre, ya que las paredes de las cuevas se están despegando a un ritmo trepidante.

Imagen | Griffith University

Fuente | Agencia SINC

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