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La curiosa razón por la que te gusta el olor a barniz o pintura

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La curiosa razón por la que te gusta el olor a barniz o pintura

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No hay término medio: o lo amas, o lo odias. El olor a pintura, barniz, acetona o gasolina es tan adictivo como repudiado. ¿Por qué a algunas personas les gusta?

Aunque algunas personas consideran estos aromas fuertes y molestos, llegando incluso a sentir náuseas, para otros es un placer oler el barniz, el esmalte de uñas, la pintura y otros olores similares. ¿Por qué sucede este fenómeno? ¿Es malo para la salud?

La pintura, la gasolina, la trementina y la acetona, e incluso los rotuladores, tienen una cosa en común: contienen alcohol. Estos espíritus son hidrocarburos, compuestos que consisten completamente en hidrógeno y carbono y son muy similares al azúcar, que está compuesto de carbono, hidrógeno y oxígeno. Esto es lo que le da a la pintura su característico olor dulce y lo hace atractivo para algunas personas. De hecho, los compuestos presentes en estos líquidos pueden provocar sensaciones de euforia en quienes los inhalan.

La razón científica por la que no puedes olerte a ti mismo

La investigación muestra que comer alimentos con alto contenido de azúcar puede darnos un “alto contenido de azúcar” y parece que inhalar pintura, trementina y otros olores dulces puede tener un efecto similar. Cuando comes un trocito de chocolate, tu organismo se pone en marcha para liberar dopamina, la hormona asociada a la felicidad. Al olerla, acontece un fenómeno similar.

Pero además, entra en juego la fuerte conexión entre el sentido del olfato y la memoria emocional. Se trata de un sentido capaz de activar recuerdos remotos y desencadenar experiencias emocionales. En el caso de un pequeño porcentaje, la atracción por esta clase de olores puede obedecer a este motivo.

Cabe destacar que lso vapores que emanan de la pintura pueden resultar dañinos para la salud, especialmente para las mujeres embarazadas y para las personas expuestas durante un plazo prolongado de tiempo a estas sustancias. Además, los tejidos oculares y los pulmones sufren irritación y se inflaman al exponerse a los químicos presentes en los vapores de la pintura. Niños y personas con problemas respiratorios deberían tener especial cuidado con ellas.

Al pintar en espacios con poca ventilación también es usual padecer dolores de cabeza y fuertes mareos, así como náuseas, mientras que los disolventes se han vinculado a deterioro cognitivo y problemas en la memoria y la velocidad de procesamiento. Es aconsejable minimizar su exposición.

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