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La generación del siguiente, más viva que nunca

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La generación del siguiente, más viva que nunca

En estos días de cuarentena, me he encontrado con muchas PC’s con una gran cantidad de software no deseado instalado.

Y lo mejor, es que gracias a que los «nuevos» Windows – decir nuevo para un veterano es hablar de Windows 7 en adelante – tan sólo con ingresar a Programas y Características es posible darnos cuenta de qué software se instaló junto con otro gracias a la fecha de instalación.

Y mi mente retrocedió a las épocas donde trabajaba full time en una casa de informática – la vieja y querida Districom – en donde nombré, casi sin pensarlo mucho a una generación de usuarios cómo la Generación del Siguiente. Se trataba de aquellos usuarios que en el momento en el que querían instalar algo le daban de manera casi violenta al botón de «Siguiente» sin parar hasta el final.

El problema que había con esto (desde el punto de vista de los usuarios porque para los desarrolladores era genial) era que se instalaban una gran cantidad de software «de oferta» que terminaba cargando las instalaciones y generando una experiencia de uso, cómo mínimo, bastante peor. Barras de navegación, navegadores, gestores de contraseñas y un sinfín de programas que se instalaban con un permiso un tanto turbio terminaban cargando al inicio de Windows y consumiendo memoria RAM. Incluso hasta empresas importantes cómo Google nos han colado más de un producto de esta manera estos años

La barra de Google en las épocas de Internet Explorer

Incluso esto de las «ofertas» se volvió tan pero tan escabroso que en algunos instaladores el botón de omitir se cambiaba de posición con el objetivo de que en los 3 o 4 pasos de avance pisemos el palito y terminemos instalando algo extra. El objetivo de esto siempre fue puramente económico, ya que existe un mercado detrás de la instalación de software gratuito que se financia de los programas «extra» que se instalan, de hecho, es muy recordada la época en la que Google pagaba U$D 1 por cada instalación de la barra de Google y los beneficios que le generaba a los Antivirus gratuitos cómo AVG o Avast tener la opción (un poco escondida a veces) para instalarlo.

Pero ésto no es nada, hasta aca solamente hablamos de instaladores de software medianamente confiables. En esto tampoco ayuda el hecho de que la tienda de Windows si bien ha crecido en cuota de mercado todavía millones de usuarios siguen instalando software a la vieja usanza que es Googlear y bajar el instalador. Digamos que mal que bien, uno se encuentra con un nuevo antivirus, un reproducto de vídeo nuevo o cosas así, pero nada malo, hasta el momento que el usuario entra en terrenos más escabrosos…

La generación del Siguiente en épocas de complementos más turbios que la niebla

Basta con hacer un paseíto por sitios no muy santos cómo RARGB o YTS para que se nos abra algún que otro popup con la intención de que instalemos «el codec X264 que te permitirá ver la película» y lo genial del caso es que la misma web intenta bajar automáticamente el complemento (con autodetección de navegador) y luego a través de flechas interactivas apunta donde el usuario debe hacer clic para instalarlo. Una mezcla de genialidad y maldad, juntas.

¿Cuáles serán los objetivos detrás de complementos cómo éste?

Complementos que no se sabe muy bien para qué existen. Funcionan, claro, pero muchos son clones de otros que se compran ya prefabricados y seguramente se utilicen con objetivos cómo trackear usuarios y en el peor de los casos, robar datos. Este, quizás, sea lo más complejo a lo que se enfrentan los usuarios en la actualidad.

Perdida está la fe en la humanidad

Cuando describí a la Generación del Siguiente era joven e idealista. Creía que de una manera evangelizadora iba a tener una pequeñísima forma de avivar a más de uno para que lean lo que instalaran y decidan. Y quizás así fue, pero por cada avivado, han caído en la informática 9 más que no lo hacen.

Y así es imposible.

Restará esperar que Windows se cierre cómo las Play’s Store de Apple y Android para evitar estas cosas. Y usar Unchecky.

Pero ahí, habremos perdido la libertad.

¿Qué importa más?

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