fbpx

llegan a pagar 300.000 euros por un kilo

Back to Blog

llegan a pagar 300.000 euros por un kilo

Las setas son un manjar rico y nutritivo presente en numerosas culturas gastronómicas del mundo. Mientras que las más comunes resultan económicas y fáciles de encontrar, también las hay carísimas. ¿Qué hongos son el caviar de su reino?

Comienza el otoño, la temporada más esperada para los amantes y buscadores de setas. A caballo entre el reino vegetal y animal, los hongos son una rica fuente de nutrientes, destacan por sus propiedades anticancerígenas y antioxidantes, protegen el sistema inmune, reducen el colesterol y son ricos en vitaminas y minerales.

Mientras que las setas ostra comunes, los champiñones o las shiitake son económicas, en los fogones de las cocinas españolas las más codiciadas, raras y costosas son los marzuelos, rebozuelos, setas cardo, níscalos, huevos de rey y por supuesto, los boletus edulis, las reinas micológicas del bosque. Sin embargo, sus precios no son nada al lado del hongo comestible más caro del mundo: la trufa blanca (Tuber magnatum pico), exclusiva de Italia. 

6 beneficios secretos para la salud de comer setas este otoño

La trufa blanca está recogido por el propio Guiness de los Récords como el hongo comestible más caro del mundo, con un precio que puede llegar a 3.000 dólares el kilo. Solo se pueden encontrar en las regiones italianas de Piamonte, Emilia-Romaña, Toscana y Marche, y la península de Istria en Croacia. También se llama tartufo bianco de Italia, trufa blanca de Alba, trufa blanca del Piamonte y trufa de los jabalíes. Su nombre obedece al al color de su carne o pulpa, que se asemeja al blanco marfil, aunque también presenta tonos marrones.

Se trata de un hongo ascomiceto del género Tuber, que sólo crece silvestre y, como todas las trufas, se desarrolla subterráneamente. Su forma es muy simple: globoso-angulada, en ocasiones se hunde en algunas zonas. La base de este hongo es generalmente cónica y de superficie lisa y tiene papilas muy pequeñas. Este hongo puede tener la apariencia de un tubérculo como la patata

Además, su proceso de búsqueda y extracción es complejo: puesto que crecen bajo tierra y están bastante enterradas en el suelo, solo pueden ubicarse con la ayuda de perros entrenados, cerdos (animales con muy buen olfato y atracción por el aroma de las trufas) o personas especializadas. Su temporada comprende desde finales de otoño hasta invierno.

¿A qué sabe la trufa blanca?

La trufa blanca destaca por su consistencia firme, es fácil de desmenuzar y presenta una textura suave y jabonosa. Brilla por su complejo e intenso olor, descrito como una mezcla gas metano con queso fermentado y ajo. Los expertos destacan su intenso, agradable y aliáceo sabor, que también puede ser picante debido a la presencia de compuestos sulfurosos. En definitiva, es disfrutada por paladares exquisitos y cuentas bancarias abultadas. 

Si hablamos de récords se llegaron a vender trufas blancas por cantidades que quitan el hipo. La más grande del mundo y que pesaba casi dos kilos se vendió por 50.000 euros en la subasta de Sotheby’s en Nueva York, mientras que otra encontrada en la región de Molise se vendió por 108.000 euros viajando desde Italia a Macao -en compañía de un prestigioso chef-. La palma se la llevan dos distintas vendidas cada una por 300.000 euros. Una de ellas era toscana, de aspecto extraño y con una apariencia similar a un cerebro. 

Nos encanta recomendar el mejor contenido, por eso no te pierdas el siguiente artículo de Andrea Núñez-Torrón Stock y no dejes de visitar su página!
Ver Original:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back to Blog