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Llegó para quedarse, pero como nicho

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Llegó para quedarse, pero como nicho

La realidad virtual fue una tecnología muy ansiada por muchos de nosotros. Basta con revisar toda la cultura de los años ’80 (en especial películas cómo Back to future II, The Lawnmower man, Total Recall o Tron) para darnos cuenta que desde tiempos inmemoriales los más entusiastas de la tecnología tienen ese deseo innato de sumergirse en mundos virtuales para poder experimentar cosas que jamas podrían en el mundo real o simplemente, para alejarse de esta realidad que cada día es más triste.

Y cuando digo que “fue una tecnología muy ansiada” y ya no lo es más es porque se trata de una realidad. Mucha agua corrió bajo el puente pero no fue hasta que en 2012 llegase el primer prototipo de Oculus Rift que podríamos decir que la Realidad Virtual Real llegó a nuestras vidas. Desde ese entonces, las cosas han ido avanzando de una manera algo lenta pero a la vez progresiva. Pareciera que esta tecnología llegó a estar en ese nivel de adopción que sigue permitiendo que la tomen como apuesta pero no mucho más.

Las dificultades fueron varias. La primera, obviamente, es el precio de los primeros cascos, que superaban los U$D 500 en USA. Luego, obviamente, era necesario contar con una PC lo suficientemente potente para manejar una resolución de 960×1080 píxeles por ojo a una tasa de refresco de 90hz. Recordemos que en 2020 consideramos como “decente” una PC que mueva 1920×1080 a 60hz los juegos entonces es un buen ejercicio y entender la perspectiva, varios años atrás. De todas maneras, vale la aclaración, es menester recordar que los primeros juegos en VR no hacían gala de un apartado gráfico que impresione sino que apuntaban más a la experiencia en si misma.

La baja de precios y la inserción en el mercado 

Luego de estar un par de años cómo “prototipo funcional” a Oculus Rift – que no era el único casco, pero si el más conocido – le llegó el momento de ser comprado por Facebook, que vendría a ser el Microsoft de este milenio. Con semejante compañía encima, pasaron 2 cosas bastante interesantes:

1 – El precio de los cascos fue bajando considerablemente: el precio del primer Oculus Rift fue de U$D 599 sin los controles. Si lo comparamos con lo que vale el actual Oculus Rift S (U$D 399) notamos un acercamiento notable a las masas de jugadores. Y si le agregamos el Oculus Quest que es el nuevo producto de la empresa y que permite jugar sin cables por U$D 299 (controles incluídos), vamos entendiendo que la apuesta va en serio.

2 – El precio de las PC’s que sean “VR Capable” ha bajado mucho desde 2012 a la actualidad. De hecho, podríamos tomar como momento bisagra cuando AMD en abril de 2017 lanzó la Radeon RX580: la primer placa que podía correr juegos en VR por un precio hasta entonces imposible: U$D 229. Tal es así que hoy en lugar de tener que desembolsar U$D 1000 o más es muy probable que con $600 se obtenga un equipo con prestaciones muy interesantes para tener una experiencia agradable a la hora de jugar, incluso en altas calidades.

Oculus Quest: presentado en 2020 es la apuesta de Facebook para conquistar el mercado.

Se generó un círculo virtuoso que permitió que muchas compañías desarrolladoras – con la veña de los SDK, también – le den soporte de VR a los juegos. Eso es genial porque muchos videojuegos no pensados para VR con un poco de trabajo le terminan dando la posibilidad a aquellos que tienen un Oculus de disfrutarlos de manera mas… ¿real?

La nueva camada de tanques paraVR

Podríamos decir que el VR ha crecido mayormente en base a juegos casuales y en adaptaciones – o compatibilidades – de juegos, sin embargo, existen ya varios juegos que realmente están haciendo considerar a más de uno – cómo quién escribe – a comprarse un casco.

Cuando nos enteramos que iba a salir un nuevo juego de Half Life empezamos a llorar, cosa que terminó cuando seguimos leyendo y nos enteramos que no era Half-Life 3 y que cronológicamente estaba entre Half-Life 1 y 2.

¿Donde está el señor Freeman? ¿Donde?

En Alyx Juegas como Alyx Vance, luchando contra Combine junto a su padre. Un juego exclusivo para VR con 93/100 en Metacritic y en donde no hay jugador VR que no lo recomiende (hola Patricio Marín). Yo mataría por jugarlo.

Me imagino visitándome a mi mismo hace 30 años, mirando Star Wars en la TV blanco y negro de mi abuelo, para contarle que en el 2020 iba a poder tener la posibilidad – que NO E$ LO MI$MO que poder – de experimentar estar en una de las batallas que estaba mirando con la sensaciones de estar casi en la misma película pero tomando mis propias decisiones: mi yo con 13 años me iba a decir que mi yo actual está totalmente loco.

Literalmente, un sueño hecho realidad.

Pero no, Star Wars: Squadrons es un juego que aprovecha la realidad virtual para hacernos sentir que realmente estamos piloteando las naves. Si bien no lo probé por pobre (buen juego de palabras) les voy a dejar una parte de la reseña de Vandal.

Es algo que hay que vivir y toda una muestra del gigantesco potencial que tiene esta tecnología para elevar nuestras experiencias con los videojuegos. Tanto es así que os podemos asegurar que si probáis el juego de este modo os va a costar muchísimo volver a jugarlo en el televisor. Para nosotros, al menos, disfrutarlo en VR es algo prácticamente imprescindible y que no os podemos recomendar lo suficiente, y si encima tenéis un stick de vuelo, podréis disfrutar de la experiencia definitiva para sentiros como auténticos pilotos de cazas espaciales a un nivel que ningún título de la licencia había conseguido antes. Lo dicho, una pasada.

Otro de los juegos que promete mucho – y que probablemente tenga su revancha en esta nueva plataforma porque en el gaming actual quizás no tendría chances – es el revival del viejo y querido clásico de los FPS que se llamará: Medal of Honor: Above y Beyond.

Habrá que hacer el gesto de poner el cargador, y luego cargar el arma.

Según sus creadores, este nuevo capítulo de la saga permitirá una inmersión tal que será imposible que tenga una versión “no VR”. Ya que el jugador deberá realizar acciones cómo sacarle la espoleta a las granadas, cargar por si mismo las armas, tocar un piano y cosas que con teclado y mouse – o gamepad – se sentirían un tanto extrañas. La idea detrás del equipo de desarrollo es que el jugador viaje al pasado y se sienta en la Francia de la Segunda Guerra para así poder terminar de una vez por todas con los nazis.

El viaje recién comienza

2020 paciera ser el primer año donde la tecnología VR se siente lo suficientemente madura cómo para que deje de ser una promesa y comience a ser una realidad. Atrás quedaron las épocas en las que algunos decíamos que podría ser el “siguiente 3D” y por todas las cosas que hemos explicado se está convirtiendo en una opción cada vez mas accesible y con su propia personalidad, si se me permite la palabra.

Probablemente la realidad virtual nunca llegue a tener un consumo masivo ya que no imagino juntarme con mis amigos a comer un asado y después jugar al FIFA, cada uno con su casco, aunque no me quedan dudas de que esta tendencia de un humano cada vez más individualista ayude a que el nicho llamado VR sea lo suficientemente importante para ser considerado un gran negocio.

No es de extrañar que más y más categorías de videojuegos se sumen al catálogo (si de hecho, hasta van a salir juegos de tragamonedas online en ese formato) lo que fortalece el ecosistema.

Tiempo al tiempo, pero el VR ha llegado para quedarse, ahora podemos asegurar que se va a quedar.

¿Nadie con uno para prestarme?

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