fbpx

No romanticemos los casetes de audio

Back to Blog

No romanticemos los casetes de audio

La modernidad en la que vivimos muchas nos quiere traer las cosas buenas del pasado, pero también trae algunas malas.

Desde hace unos pocos años a la fecha, se han vuelto a poner de moda las famosas cintas de audio, mejor conocidas – o conocidos – como “casetes”, un formato de grabación de audio que revolucionó a la industria allá en los 70’s con esa capacidad que le permitía a cualquier hijo de vecino con un radiograbador grabar audio (algo que en su momento preocupó en demasía a la industria) ya sea de otro casete si el deck era de doble casetera, de la radio o incluso la voz en caso de contar con micrófono.

Los casetes fueron la vía en la que los nacidos a principios de los 80’s arrancamos con la música. Los TDK eran lo más bueno, bonito y barato que conseguíamos, y por lo general preferíamos la versión con carcasa transparente. Recuerdo al día de hoy comprar unos 5 cada vez que iba al centro con mi vieja y luego ponerme a escuchar la radio con la intención de enganchar algún tema que no esté “pinchado” con la voz del locutor o algún aviso de la radio.

Luego y de poco, comenzaron a hacerse populares los CD’s y como las grabadoras de CD’s vendrían varios años después, las disquerías te grababan un CD en un casete. Cómo olvidar el hecho de que si el CD valía $20 un casete grabado costaba $5. Obviamente esto era bastante ilegal y muchos dueños de disquerías hicieron fortuna en esta época.

Un medio muy dependiente de la calidad (de todo)

Es bastante complejo juzgar a los casetes. Es mas fácil hablar de la calidad del CD y la del vinilo. Medios que dependen más donde son reproducidos (en el vinilo importa mucho la púa) que del medio en sí, que no varía. Pero los casetes son un quilombo.

Voy a tratar de hacerlo simple porque nunca lo tuve demasiado claro, pero cómo este artículo es más de divulgación que destinado a los audiófilos – que a esta altura se deben estar agarrando de la cabeza – me voy a animar a explicar algunas cosas, aunque van a terminar con la misma conclusión: los casetes fueron una poronga, hasta que se demuestre lo contrario.

El tema es así: no existió un tipo de casetes, sino varios. Mejor dicho, 4.

Los IEC Tipo 1 (Normal) fueron las más conocidos. Eran los más baratos, los que usamos casi todos y son las culpables de que ahora diga que fueron una poronga. La cinta, literalmente hablando, eran deóxido férrico gamma y tenían una ecualización de 120µs.

Los IEC Tipo 2 (High Bias) fueron otros bastante conocidos. Eran el sueño de todo pibe en los 90’s que todavía no llegaba a una compactera. Estaban desarrollados con un proceso de cobalto combinado con una técnica de double-coating con el objetivo de incrementar el volumen promedio de salida de la cinta. El material era dióxido de cromo y requerían una ecualización de 70 µs.

Después existieron los Tipo 3 y 4 (esta última totalmente de metal) que según comentan tenían características que las convertían en un medio con mejor calidad de sonido que un CD. Aunque el precio las convirtió también en objetos solamente para profesionales.

Hasta acá podríamos decir… Bueno, no era tan difícil, ya que te comprabas casetes de cromo y listo. Pero no… no era tan así.

Como dije mas arriba, el medio dependía de la calidad de todo. O sea, no dependía solamente del casete en si mismo, y acá es donde debemos mencionar a los reproductores: las famosas caseteras, más precisamente a la cantidad y calidad de cabezales que tenían.

Y acá es donde el 90% de las personas llegamos a tener una casetera de gama baja o cómo mucho gama media y queríamos reproducir un casete de cromo que probablemente había sido grabado en una casetera Nakamichi con tres cabezales. Más o menos cómo si el maestro pizzero de Guerrín nos hace una muzza, y nos dice “hacela en el horno de tu casa” y nosotros la metemos en una cocina Volcán que nos costó 20 lucas.

Lamentablmente, la calidad de un casete Tipo 1 reproducido en una casetera estándar era mala. Generaba una especie de sonido de fondo al que uno se terminaba acostumbrando más por cariño que por otra cosa. Incluso un casete Tipo 1 en una buena casetera no sonaba del todo bien, ya que como dijimos antes, era un medio bastante limitado.

Recién pude escuchar un casete de verdad cuando fui a la casa de un ex compañero de trabajo, muy audiófilo, que me hizo escuchar un Sony Metal XR en una casetera Nakamichi que tenía un sistema de giro de casete automático que era realmente increíble. Ese día entendí que cuando un audiófilo defiende el casete es porque defiende ese tipo de casetes y en ese tipo de caseteras y no defiende a las generales de la ley.

Que el revival no nos aleje de la realidad

Ya aclaré que puede sonar increíble. Pero… el casete, para la gran mayoría de los usuarios fue un medio bastante choto. Sonaba mas o menos, uno no podía elegir la canción (teníamos que adelantar mas o menos a ojo) y había que sacarlo y darlo vuelta en la mayoría de las caseteras. Hoy, existe un revival bastante snob de los casetes, de hecho, el Walkman que se ve en la foto de portada corresponde a un proyecto de crear un reproductor portátil pero con características modernas. Algo que me encantó del It’s Ok es que es compatible con auriculares bluetooth, pero queda ahí, porque me pongo a pensar lo increíblemente superior que es cualquier MP3 de 192kb que solamente queda en un “es lindo, pero no me lo compraría”.

Audiófilos, téngame piedad. Sólo soy un aficionado.

Origen

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back to Blog