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Tetris Effect, porque siempre se vuelve al Tetris

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Tetris Effect, porque siempre se vuelve al Tetris

Me veo a mi mismo, sentadito en una silla, emocionado, frente a la TV Noblex de 21′, que era la única de la familia. Tendría unos 10 años y había alquilado por primera vez un Family Game. Mi viejo atrás, mate en mano, mirando qué era eso de los videojuegos. Y si bien ya era un Gamer de arcade con un mínimo de experiencia aquello de jugar en una consola todavía no era lo mío.

Recuerdo que por más que tenía a mano el cartucho de Super Mario, lo primero que hice fue jugar al Excite Bike, por horas. Y después tuve la necesidad de probar aquel puzzle que tenía totalmente enviciada a la mujer de Julio – el dueño del videoclub que alquilaba las consolas – pero en parte también tenía cómo objetivo que en la TV se proyecte algo que en parte le haga sentir a mi vieja que algunos videojuegos tenían una componente para hacernos «un poco más inteligentes».

Y así llegué a Tetris. Tardecita de invierno, año 1992. Fue magia…

No hubo curva de aprendizaje. Tetris tuvo – y tiene – esos Gameplays que no necesitan explicación. Armar líneas con figuras de distinta forma pero con 4 partes cuadradas en común. Ahí comenzaba un desafiante viaje maravilloso contra uno mismo, mientras escuchaba una de las bandas sonoras más pegadizas de mi vida y esperaba terminar un nivel para que unos rusos bien chiquitos hagan su baile.

Nunca fui un gran jugador de Tetris, aunque a decir verdad tampoco me importó mucho. Durante mis años con una Nintendo siempre ocupó parte de mis horas jugando. Luego llegaría Tetris & Dr Mario que fue un juegazo pero ya no era lo mismo y al tiempo llegaría la SEGA Genesis con un Columns sin alma que me alejó de los puzzles por años. Quizás más de 25.

Pero (a) Tetris siempre (se) vuelve

Dicen que uno siempre vuelve al lugar donde fue feliz y quizás en este 2020, luego de una vida sin dedicarle más de 30 minutos a ningún juego de este tipo – con la excepción del fantástico Puzzle Booble de SNK con amigos en algún momento – por esas casualidades de la vida terminé con Tetris instalado en la PS Vita y jugando con Mariel en una especie de desafío para ver quién puede lograr el mayor puntaje en el modo maratón. Y si bien las primeras horas me estuve sacando el óxido de las neuronas que estaban programadas para jugar a esta joya soviética con el pasar de las partidas comencé a sentir que estaba aprendiendo a jugar Tetris de otra manera, quizás, de una manera adulta y más estratégica.

Y con la típica gastada entre superación y superación, me dispuse a buscar en qué andaban los juegos de Tetris en la actualidad. Me encontré con 2: Puyo Puyo Tetris (SEGA) y Tetris Effect. Y si bien el primero es una verdadera gema competitiva que genera risas y quizás alguna que otra pelea, el juego que me ha llevado a escribir estas líneas es la obra de arte llamada Tetris Effect.

La mejor versión de Tetris de la historia

¿Otro Tetris más? Habrá dicho el productor del videojuego cuando lo llamaron para hacer un revival del clásico de los 80’s. Y así, muy probablemente, habrá comenzado la odisea de hacer una versión agionarnada a los tiempos que corren. De hecho, el juego está pensando más para jugarlo con un casco VR que en un monitor, pero a no desesperar muchachos, porque yo le jugué en un monitor de toda la vida.

Psicodélica star de la mí­stica de los pobres.

Tetris Effect más que un juego es una una experiencia audiovisual. No es joda, es la verdad. Los desarrolladores (y ahora yo también) recomiendan utilizar un auricular para poder disfrutarlo de la mejor manera. Es una mezcla de un Tetris de toda la vida, pero sin las piezas de colores, en un ambiente extraordinario que muta y no para de sorprender. No soy de consumir cosas que no son legales, pero quizás estemos ante un título que sea recomendable para hacer un viaje, porque, de hecho, lo es sin utilizar ninguna sustancia.

En mis primeras horas con Tetris Effect mi mente se separó en 2: la parte abstracta intentaba armar líneas mientras la parte creativa se la pasaba maravillandose por los niveles de apertura de Journey mientras se cautivaba con increíble banda sonora (producida en parte por el mismísimo productor del juego, Tetsuya Mizuguchi). Es una experiencia, eh, les digo posta. Ver a los delfines ir y venir, y cómo las partículas del ¿océano? van y vienen hasta que viene una ballena gigante y todo estalla. Que locura.

En vivo es una absoluta locura.

No es de extrañar que detrás de todo esté el creador de joyas cómo los Sega Rally, Shenmue o Child of Eden. Porque Tetris Effect sigue sigue siendo Tetris, pero es algo más. Para mi, se trata de un viaje maravilloso jugando Tetris, de una experiencia ideal para escaparse un poco en esos días en lo que sentís que todo es una mierda. Es Tetris con un mensaje positivo, creativo. Que mezcla magistralmente un obra abstracta, matemática y geométrica con la belleza que nos rodea, desde paisajes urbanos llenos de jazz con piano hasta una celebración de otras culturas.

Si tienen más de 30 y jugaron Tetris cuando eran niños, no puedo más que recomendar que lo prueben. En cierto sentido sentí que Tetris Effect tomó de la mano a aquel gurisito de 10 años y mientras el adulto de casi 40 se maravillaba por el espectáculo audivisual les dijo, vamos, anímense, háganse amigos de nuevo. Sólo la magia (o la terapia) pueden hacer esto. Y Tetris Effect es magia hecha videojuego.

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