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una de tantas cosas hermosas que quedaron en el pasado

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una de tantas cosas hermosas que quedaron en el pasado

Mientras esperaba para comprar una gaseosa en el Kiosko (hola, Cristiano Ronaldo) escuchaba hablar a unos pibes que estaban en la misma y que tendrían aproximadamente unos 20 años, sobre videojuegos. En la corta charla que pude oír “de rebote” se reían de los “jueguitos pedorros a cassete” que existían antes de la Playstation 2 y de “cómo los flacos podían ir a esas salas de Arcade” y pagar por jugar a cosas como el Pac-Man.

Si, debería haberlos aniquilado con una cuerda de guitarra a lo Hitman, pero permanecí en silencio y simplemente utilicé el clásico cliché “perdónalos padre, no saben lo que dicen”.

Pero si dejamos los sentimientos de lado, estos muchachos no están tan equivocados, no porque los videojuegos de los 80 y 90 hayan sido “pedorros”, sino porque técnicamente no pueden compararse con los actuales, aunque estos pibes nunca vayan a vivir lo que fue la mejor época de la historia de los mismos, cómo fue la guerra de Genesis con Super Nintendo.

De todas maneras sigo pareciendo el típico jovato que dice que el fútbol de antes era mejor que el actual, aunque todavía me queda un as en la manga: pibes, yo me gasté la mitad de mi adolescencia jugando a los flippers (aunque mejor se los conocen cómo pinballs) y ahora solo lo ven por TV. Lamentablemente algunas cosas geniales de la humanidad se terminan, pasó con el Concorde y también pasó con los Pinballs.

Ufff, el de WWF (lucha libre), Terminator 2 y Family Addams fueron mis favoritos y por lo general luego de jugarme un par de fichas a los Arcades terminaba disfrutando de unas buenas bolitas en éstos pinballs. Es extraño explicar las sensaciones que genera jugar a un pinball (si tienen uno cerca, háganlo) pero – a diferencia de lo que parece a priori – no era ninguna tontera y llegar a conseguir altos puntajes requería de una importante habilidad con 2 botones, ¡ni hablar de lo importante que era mover el mueble sin llegar a tildar la máquina y zafar los warnings!

Épocas de felicidad. Imagen de Erik Konon

Lamentablemente, y al ser dispositivos electromecánicos, los Pinballs fueron lentamente sacados de circulación de los locales de videojuegos debido a su alto costo de mantenimiento. El costo era tan alto para algunos aparatos que a veces ni siquiera “se pagaban” con las fichas que gastaban en ellos (fue lo que me comentó un encargado de uno de los locales de la ciudad donde vivo). Mi último contacto con una de estas máquinas mágicas hace unos años, ya que alguien que fue un gran amigo tenía un par, incluso una de las joyas antes mencionadas y estaban en modo free play. Hoy, los Pinballs son verdaderas rarezas de colección destinadas a coleccionistas que pueden contar con el presupuesto para comprarlos y mantenerlos. De hecho hace poco vi a una chica en Twitter ofreciendo un T2 restaurado por U$D 5000. Lo que se dice, son algo “para entendidos”.

Ahora, para aquellos que quieren revivir probablemente unas de las mejores épocas de su vida, tienen que saber que existe una franquicia llamada FX Pinball que tiene una calidad increíble de reproducción de las mesas y que recomiendo muchísimo. Incluso es tan buena que me atrevo a recomendársela a quienes nunca jugaron a uno, aunque claro, no van a entender la “magia” que tenía el juego físico.

A veces suelo cerrar los ojos y escucho esos sonidos bastante metálicos de los flippers, causándome mucha nostalgia. Gracias por todo Steve, tu genialidad lee dio muchísimas horas de diversión a millones de jugones, que descanses en paz.

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